En 1999, un equipo de 18 personas encabezado por Larry Levene, productor ejecutivo de la serie, consiguió el permiso para filmar sin trabas y mostrar cómo era el antiguo Tíbet, qué ha sido de su rica cultura y, sobre todo, cuál es su situación actual. Durante todo ese año, este grupo de profesionales recorrió el Tíbet filmando templos y monasterios, ritos tántricos y ceremonias, funerales celestes, fiestas populares y religiosas. Al mismo tiempo entrevistó a monjes y líderes de la comunidad tibetana, tanto en el Tíbet como en el exilio, recogiendo además con sus cámaras el modo de vida de la gente en las ciudades, en los pueblos y en los campamentos nómadas. “El laberinto del Tíbet” es el resultado de dos años recopilando información.

El cuarto episodio de esta serie para televisión, escrita por Pedro Molina Temboury, se dedica a profundizar en la vertiente más esotérica del budismo tibetano: el tantra. Al parecer, Buda no predicó únicamente de forma pública, sino que también transmitió enseñanzas secretas (tantras) dirigidas sólo a una élite de iniciados.Los monjes nos muestran la forma de diseñar mandalas con arena de colores. Un mandala es un dibujo que se emplea para ayudar en la meditación. La palabra significa palacio y representa el universo, y también el arquetipo del laberinto que es necesario recorrer y llegar a su centro para alcanzar la iluminación. Se tarda unos siete años en aprender la técnica para dibujar mandalas. Según enseñó Buda, “nada existe, ni siquiera los dioses”, por eso los mandalas una vez acabados se destruyen, para significar lo efímero de todas las cosas.

El objetivo de la meditación es alcanzar el control de la mente. En varias entrevistas los monjes explican la forma de hacerlo, las técnicas, las posturas, etc. Asistimos en el documental a una ceremonia tántrica, de la que son instrumentos principales el vajra o cetro de diamante y la campana, cuyo sonido es personal para cada monje.

Otro tipo diferente de ceremonia propia del tantra son las danzas de sentido esotérico, similares a las del antiguo Egipto o a las de los misterios dionisiacos griegos. El sexo tántrico es célebre en occidente, pero difícil de practicar en el Tíbet, pues los monjes y monjas viven en distintos monasterios.
El monasterio de Sakya se encuentra cerca de la frontera de Nepal y entre sus numerosos tesoros destaca su biblioteca, con miles de volúmenes en tibetano, chino, mongol y sánscrito. Los libros antiguos no están encuadernados, sino que sus grandes hojas se guardan en cajas.

Entrevistan a un monje que es el oráculo oficial del gobierno tibetano, al que se consultan determinadas cuestiones. Nos muestran el edificio de su sede, cerca de Lhasa, hoy vacío, ya que vive en el exilio de la India. Por primera vez, las cámaras han podido filmar al oráculo en trance. Durante su transcurso pronuncia palabras enigmáticas, que luego serán convenientemente interpretadas.

Por último, nos resumen la vida de Milarepa, considerado el primer iniciado del Tíbet, y su maestro Marpa. Hay ermitaños que han abandonado los monasterios y van en busca de un auténtico maestro.

Acerca de pazvictoria

Escritora e Investigadora en El área de Crecimiento , Desarrollo Humano y Espiritual con enfoque multidimensional. Spiritual Life Coach

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